La Reina de las Nieves y el sentimentalismo

Este comentario contiene elementos importantes de la trama de Snezhnaya koroleva (1957)

Hayao Miyazaki dijo una vez que Snezhnaya koroleva de Lev Atamanov fue una de sus principales influencias para hacer películas animadas, y no me extraña. Poco reconocida por ser una obra menor, por su duración, por ser de animación o por su lugar de origen y época. A donde mires solo ves gente diciendo que tiene mucha influencia de Disney, dándole a este estudio el protagonismo, cuando en realidad los elementos que se presuponen que conforma la Disney de esa época (animales parlantes, inocencia, infantilidad, vitalidad) son cosas que traen los cuentos que adapta. También se dice que la animación es muy buena, avanzada para la época, pero que no ofrece nada más. Que si personajes poco desarrollados, sin evolución, que si trama maniqueista, que si escenas sin sentido, blablablá. Tantas palabras y todas vacías de significado. Claro que Snezhnaya koroleva es una obra menor si la ves desde la perspectiva del storytelling, que hoy en día le encanta a todo el mundo. Pero a Atamanov esto le es ajeno, igual que a Andersen.

Snezhnaya koroleva expira humildad, inocencia y sentimiento, todo recogido en su protagonista, Gerda, y es aquí cuando verdaderamente tiene sentido decir que la animación es excelente. Cada gesto y cada expresión de la pequeña se siente poderoso y sentido: cuando gira la cabeza, cuando coge la mano de la chica salvaje, cuando la besa, cuando pone la mano encima del pecho de Kay (enorme descubrimiento, ya que la niña sentimental se convierte en la protectora) e incluso cuando llora (como se tapa la cara). Todo está hecho para dar sentido no solo al personaje, sino lo que quiere transmitir la película. Gerda es un ser puro, inocente e ingenuo (le habla a un jodido lago y le regala sus zapatos, por dios), pero más allá de ser defectos se convierten en elementos fundamentales para conseguir su misión (esta pureza le hace capaz de relacionarse mejor con animales, a diferencia de la chica salvaje). Con esto Atamanov rechaza la figura protagonista típica de las fantasías, el guerrero o el héroe, presentando a un personaje frágil pero decidido.




Lo mismo ocurre con la figura de la bruja, la única bruja que aparece (si no contamos con la reina) en la película, que no se presenta como el estereotipo de estas hechiceras. No es un ser horrible que se quiere comer a unos niños, sino alguien que al parecer necesita de ellos. Quiere compañía porque, a saber porque, se siente sola. Esta es una de las escenas que más he leído que la gente no comprende, la encuentra sin sentido, que no tiene que ver nada con la trama. Pero yo lo veo todo ahí. El film trata de los lazos y el amor por los demás, que mejor ejemplo de ver la contraparte con la figura más denostada de la ficción. El jardín de la bruja está apartado de la civilización y del tiempo mismo, pese a esto, no puede evitar necesitar la compañía de una persona. Somos seres sociables al fin y al cabo.

El discurso de la película sigue reflejándose (más fuertemente incluso) cuando aparece la chica salvaje. Vemos como esta protege a Gerda pero se muestra violenta y ruda como el resto de bandidos, llega a criticar el sentimentalismo de la otra chica. Al parecer tanto tiempo entre ladrones la ha convertido en un ser insensible. Es la contraparte de Gerda, donde esta es inocente y amable aquella es vulgar y agresiva. Pero aun así sigue mostrando cierta bondad. Cuando escucha la historia de Gerda se echa a llorar y se apiada de ella y de los animales que tenía encerrados. Aquí sucede la mejor escena de toda la película. Mientras la chica ladrona llora los animales que ha liberado paran su huida y vuelven con ella, rodeándola y consolándola. No hay escena más poderosa en toda la animación.

Luego está la reina de las nieves. Esta figura, casi como una diosa (su tamaño, su porte, su voz de ultratumba casi como la del Mago de Oz), vive en un castillo de hielo, sus propios poderes matan a la vida que le rodea e incluso sus ropas y rostro muestran su frialdad e insensibilidad. Mientras que Gerda está compuesta por líneas curvadas y redondeadas, las facciones y ropajes de la reina son más rectas, como contraposición. Cuando la chica llega a su palacio para llevarse a su amigo y empieza a increpar a la reina, esta no dice nada. Se sabe vencida, sabe que el amor que siente Gerda por Kay le ha dado una fuerza capaz de hacer que llegue hasta ahí. La reina estaba sola (igual que la bruja del principio) y le disgustaba el mundo que le rodeaba, pero toma a Kay, al parecer, para hacerle compañía y lo transforma en alguien sin sentimientos como ella. Pero al final, pese a todo el poder que tiene, sabe que no puede derrotar al amor de Gerda.




Esto que digo es el núcleo mismo de Snezhnaya koroleva, el amor y los sentimientos lo puede todo. Esto que podría sonar sentimental en cualquier otro caso, aquí se convierte en un mensaje poderoso y transmitido de forma brillante y valiente. El hecho de que Kay se libere de la esquirla en su ojo, que le hace cruel y agresivo, simplemente llorando por la llegada de su amiga no es sino sinónimo de que los sentimientos aplacan la maldad. No me considero una persona sentimental, pero cuando uno ve las imágenes que componen esta obra no puede negar la genialidad con la que consigue introducirte en el corazón la bondad que expira. Esto no es sentimentalismo, es emoción pura.

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