El Proyecto de la Bruja de Blair. Un antes y un ahora

Es curioso cómo cambian las cosas, ¿verdad?

Hace poco vi Blair Witch, la "secuela" de El proyecto de la bruja de Blair y al salir del cine no podía dejar de pensar en que, para ser una secuela, tiene muy poco que ver con la primera entrega.

Donde antes teníamos un argumento sencillo, ahora tenemos un argumento enrevesado, intentando explicar cosas que no hacen falta explicar.

Donde antes había una historia construida con solo tres personajes, pero donde cada uno tenía un fuerte peso y personalidad, ahora tenemos hasta seis personajes en la que se reparten los papeles clichés y donde la mitad solo está para hacer de carnaza.

Donde antes teníamos una película que le daba importancia a los personajes y su psicología, ahora tenemos a una película donde prima los sustos fáciles y que los personajes actúen según indique el guión.

Donde antes había un terror provocado por la simpatía hacia los protagonistas, ahora tenemos una ristra de jumpscares salidos de la nada y originados porque un personaje gira la cabeza y se escuche un CHAN sin ningún sentido propio de las peores películas de serie B.

Donde antes teníamos una película independiente que con el poco presupuesto quería contar una historia, ahora tenemos una película millonaria originada seguramente por la nostalgia de los ochenta y noventa que abunda hoy en día.

Donde antes había una cutrez en la imagen y en la forma de grabar que respondía al hecho de que los protagonistas usaban cámaras propias de los estudiantes, ahora nos encontramos una imagen limpísima y vacía, unos planos que no se les escapa nada debido a cámaras HD colocadas en las orejas de los personajes, drones y toda clase de aparatos que no sé cómo cojones los han conseguido.

Donde antes menos era más, ahora más es muchísimo menos.

Donde antes El proyecto de la bruja de Blair se aprovechaba de que se encontraban en los inicios de Internet para convertir una película en un fenómeno, ahora no se le puede ocultar nada a Internet y tampoco es que Blair Witch intente nada.

Donde antes teníamos una película con una clara intención y mensaje, ahora tenemos una secuela que no sabe ni lo que es ni lo que tiene entre manos.

Donde antes no se mostraba en ningún momento a la bruja para que el terror a lo desconocido naciera en nosotros y que nuestra imaginación hiciera el resto, ahora no solo se conoce todo sobre ella y se la ve perfectamente, sino que, mediante un recurso muy pobre para crear tensión, se la puede engañar.

En definitiva: donde antes teníamos una obra centrada, seria y que tenía claro que quería transmitir, ahora tenemos un blockbuster que no se toma en serio ni a sí mismo, nacido en la era del meme y que usa a uno de sus protagonistas como broma interna para un cliché en el cine de sustos: el negro es el que muere primero.



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