Pensamientos de un muerto viviente

Hola, me llamo Max… y esta es mi historia.

Soy un joven de 24 años, que vive con sus padres y trabaja de camarero en un restaurante mientras va a la universidad. Te estarás preguntando: ¿por qué te estoy contando mi vida?, y más importante ¿por qué debería interesarte? Bueno como una vez me dijo mi madre: cada persona es un mundo y todas tienen algo que aportar, por muy pequeño que sea esa aportación. Me encuentro ahora mismo en el hospital, enchufado a un montón de máquinas. Las cosas de la vida, un día estás viviendo tu vida monótona tranquilamente y al otro un camionero medio dormido, por hacer un turno más de la cuenta para alimentar a su familia, un buen tipo, te arrolla con su trailer y se lleva tu coche y tus sueños. Tuve que sonsacarles a los médicos el estado en el que me encontraba. Me han dado como mucho un día de vida.
¿Tú como habrías reaccionado ante esta noticia?, ¿habrías llorado, lo habrías negado o lo habrías aceptado? Yo me reí… me reí mucho, porque me hacía gracia como la vida tiene un extraño sentido del humor. Yo estaba a punto de terminar la carrera después de pasarme toda mi vida estudiando y ahora cuando voy a trabajar en lo que me gusta y a “vivir la vida”… ¡PUM! un curioso giro del destino y me sueltan eso, lo único que se me ocurrió fue reír.
Y aquí estamos, yo en una habitación de hospital a punto de morir, sin apenas poder hablar y vosotros leyendo este diario que escribo malamente con el brazo que me queda útil, no sé muy bien para que. Tal vez escribir mis pensamientos me ayude a pasar estos duros momentos, no lo sé. Me queda poco tiempo y lo que intento es marcharme de este mundo con un buen pensamiento
Es raro, porque pese a tener ya veinte tacos, un trabajo y a punto de sacarme una carrera nunca he salido de mi país. Peor aún, nunca he salido de mi ciudad. Bueno en alguna excursión del colegio he salido fuera, pero solo para estar cuatro horas en algún parque de atracciones. Es gracioso como solamente cuando me dicen que voy a morir es cuando pienso en aprovechar la vida y visitar mundo… ¿no tiene la vida un extraño sentido del humor?
Desde que sé que voy a morir no paro de pensar en la muerte. Es lógico ¿no?, te dicen que vas a morir y ¿qué es lo primero que piensas? Exacto, en muerte. Me he estado preguntando ¿Qué habrá después de la muerte? Le pregunté a enfermeros y pacientes del hospital que opinaba al respecto. Unos me decían que el paraíso y otros que no había nada, lo típico. Yo opino que ninguno de los dos tiene razón, los unos son demasiados fantasiosos con eso del cielo o las setenta vírgenes y los otros demasiados negativos y fríos a la hora de opinar sobre la muerte.
Yo creo que es como soñar, como un largo sueño. Cuando sueñas no notas que pase el tiempo, ni si estás vivo o muerto, simplemente pasan por tu cabeza una serie de pensamientos que luego al despertar se te olvidan la mayoría. Hay veces que he soñado con una vida entera en solo dos horas. Pero me refiero al momento en el que no se te pasa nada por la mente, solo ves oscuridad, pero en sentido positivo, una plácida y tranquila inmensidad. Tal vez sea así la muerte, un sueño apacible en el que nunca despertamos. Aunque esto también es fantasear un poco… ¿y qué si quiero pensar que luego de la muerte me espera una nube de algodón que flota por el cielo? Tengo derecho a consolarme con lo que quiera.
La muerte es algo abrumador, nos aterra a todos. No deberíamos darle tantas vueltas a la muerte. Lo importante no es buscarle explicación a la muerte, sino buscarle explicación a la vida. La muerte llegará si o si, lo que debemos hacer es aprovechar esta vida que tenemos y no preocuparnos de lo que hay al otro lado. Pero pese a todo esto no puedo evitar seguir preguntándome, ¿qué hay después de la muerte? Será que el ser humano cae siempre en los mismos errores.
Lo que importa es que en el último momento cuando veamos cerca la muerte debemos abandonar este mundo con un pensamiento alegre, morir teniendo la certeza de que no habéis desaprovechado el tiempo.
Acaba de venir el doctor que me atiende y dice que vendrá mi familia para pasar conmigo mis últimos momentos. Nunca he estado muy unido a mi familia, pero se agradece que vengan. No sé si prefiero tener compañía o que me dejen solo para pensar.
Lo siguiente que se me vino a la cabeza cuando me contaron que iba a morir fue en mi vida, en todo lo que había vivido. Con solo veinte años no es que pueda decir que viví mucho. Como ya dije antes nunca he salido de mi ciudad, nací y me crié aquí. Siempre vi a esta ciudad como una cárcel gigante de la que nunca he podido escaparme, ya sea por temas de dinero, porque aquí estaban mis amigos o porque me daba miedo arriesgarme a salir a otra ciudad.
Siempre he sido muy indeciso en mi vida. No he tenido el valor de lanzarme en temas personales y profesionales. Siempre pensaba que no hacía falta arriesgarme, ya tendría otras oportunidades y ahora… ahora desearía poder cambiar muchas de las decisiones que tomé. Eso lo hacemos todos, pensar “que habría pasado si…” nos embotamos en el pasado y no vivimos el presente. Vivir el presente, ese es uno de los grandes tópicos de la historia. Es inevitable pensar en el pasado o en el futuro, pero siempre hay que estar más en el presente. Es inevitable soñar la verdad, será que toda la vida es un sueño como la muerte de la que he hablado antes. Entonces… ¿cuándo estamos vivos de verdad?
Me gusta pensar que los momentos que verdaderamente estamos vivos son entre sueño del pasado y sueño del fututo, pero aún en esos momentos podemos estar haciendo algo que no nos haga sentir vivos. Es cuando en nuestra mente no hay nada más que el momento en el que estamos, en ese momento estamos vivos. Cuando miras una puesta de sol, cuando haces el amor con la persona a la que amas, cuando llegas a la cima de una montaña y respiras agotado el aire fresco. Pese a ser muy joven tengo momentos como esos, que ahora no cambiaría por nada del mundo.
He pasado un rato con mi familia. Nadie ha hablado de lo que todos esperamos y se lo agradezco. Me han dejado un momento solo para ir a hablar con el médico. Les estará diciendo que me queda pocas horas de vida… tengo que ser rápido.
En estos últimos momentos lo único que se me viene a la mente es mi existencia, es decir ¿por qué estoy aquí, soy especial, tengo un objetivo en la vida? Las grandes preguntas de la humanidad. 
Ahora sé que no soy especial, soy solo otro pedazo de carne en este mundo, solo mis acciones y objetivos pueden marcar la diferencia. Siempre he querido ser alguien muy importante, alguien que pase a ser recordado para toda la eternidad, pero tengo muy claro que eso ya no va a ser posible. A medida que pasaban mis años estudiando iba perdiendo mi esperanza para conseguir mi objetivo, como ya dije soy muy indeciso y eso me impidió conseguir las cosas que me proponía. Nunca me esforcé en conseguir nada, porque me daba miedo perderlo todo, pero ahora pienso que es mejor sentir un poco de dolor con tal de llegar a donde querías estar. El dolor puede durar horas o días, da igual termina… pero el fracaso dura toda la vida. 
Siempre he querido sentir que mi existencia de verdad había sido importante, que había marcado a muchas personas. Pero ahora sé que no importa ser alguien muy conocido para sentirte realizado, solamente importa que cumplas tus sueños aunque ello implique que nadie te recuerde. Si de verdad has cumplido tus deseos y eres feliz, tu existencia ya habrá marcado la diferencia.
Cada vez estoy más cansado, me cuesta sostener este lápiz y mi vista se nubla. Es una lástima que solamente cuando estoy a punto de irme se me ocurra pensar en todas estas cuestiones. No me di cuenta de que la vida no se basa en ir de fiesta sin que me importara nada, ni siquiera en tener un trabajo de director en una gran empresa, se trata de conocerte a ti mismo y de conocer los grandes enigmas de tu vida, de no soñar que vives sino de vivir soñando. Solo ahora me doy cuenta de todas estas cosas… ¿no tiene la vida un extraño sentido del humor?

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